martes, 10 de noviembre de 2009

El ex virreinato español pasó a ser una monarquía constitucional moderada llamada Imperio Mexicano. El Plan de Iguala, proclamado por Don Agustin de Iturbide amparaba tres garantías: la independencia de México, la conservación de la religion católica, y la unión de todos los habitantes de la Nueva España, refiriéndose a los mexicanos y españoles (después históricamente aplicado a los pueblos indígenas). El plan no cambiaba la situación social del país, sólo la política, dando más poder a los criollos y a los mexicanos, pero invitaban a un monarca europeo a tomar el trono del Imperio Mexicano. Ningún monarca lo haría, para evitar conflictos con España quien no reconocía la independencia de sus ex colonias americanas. Por eso Agustín de Iturbide fue proclamado emperador de México. A este imperio se sumaron los también recién independizados estados centroamericanos (véase Centroamérica o Historia de Guatemala), por lo que geográficamente es en este período cuando el territorio mexicano alcanza su máxima extensión geográfica, desde el estado de Oregón al norte hasta la frontera de Costa Rica y Panamá (en ese tiempo Colombia) en el sur. El gobierno de Iturbide, sin un plan económico, duró sólo nueve meses, y la rebelión republicana amparada por el Plan de Casa Mata tomaría el poder, instaurando el sistema republicano federal en México en 1824, dando fin al Primer Imperio, y el inicio de la Primera República Federal.

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